12 de diciembre de 2007, 16h21 --
Andrés Alfonso Pachón Bogotá, 12 dic (EFE).- Un grupo de 120 niños de escasos recursos
de la ciudad colombiana de Cali le ha impuesto un cambio de "ritmo"
a su vida gracias a un proyecto de la Fundación Scarpetta, una
organización social que busca consolidar una orquesta sinfónica que
con sus acordes les ayude a alejarlos de la violencia. Con recursos propios de la familia Scarpetta, una de las más
tradicionales de Cali (suroeste), así como con donaciones del sector
privado de Colombia y de particulares, dicha Fundación puso en
marcha en marzo pasado la Orquesta Sinfónica Juvenil Notas de Paz
como estrategia para reducir los índices de violencia en los barrios
marginales de la ciudad. Niños cuyos padres han actuado como sicarios del narcotráfico o
que han sido agredidos sexualmente figuran entre los integrantes del
colectivo musical, que en sólo nueve meses ha llegado a interpretar
composiciones como la Oda a la Alegría, de Beethoven, y la Overture
Classique, de Elliot A. Del Borbo. "En la actualidad tenemos un niño que es hijo de un sicario y
otra que fue violada cuatro veces en una semana por su propio
cuñado, y que por eso no quería tener un hombre como profesor, pero
creemos que Cali y estos niños tienen mucho más que mostrar", dijo a
Efe Consuelo Scarpetta, miembro de la Junta Directiva de la
Fundación. Bajo el lema "un niño que toca un instrumento jamás empuñará un
arma", Notas de Paz forma a 120 menores de entre cinco y 15 años de
edad y de cuatro escuelas del barrio Bellavista, ubicado en las
laderas del suroeste de la ciudad. Bellavista es uno de los 36 barrios que integran la denominada
Comuna 19, que tiene más de 120.000 habitantes, el 60 por ciento de
los cuales vive con menos de dos dólares al día, y en el que los
niños están expuestos a agresiones por parte de pandillas juveniles,
drogadictos y delincuentes. Es allí donde Notas de Paz cuenta con una sede arrendada en la
que diez profesores especializados en violines, violonchelos y
violas buscan alejar a los menores del sector de los peligros que
los rodean. "Tenemos instrumentos de viento, pero aún nos faltan varios de
cuerda y percusión", dijo Scarpetta, quien agregó que la Fundación
busca en Nueva York y Londres más recursos para su funcionamiento. "La idea es que una persona o empresa apadrine a cada uno de
estos niños y done mensualmente 50.000 pesos (unos 17 euros) para su
sostenimiento", para lo cual también se recabará apoyo en Madrid. Actualmente sólo 38 de los 120 niños están apadrinados, recordó
Scarpetta, y explicó que algunos de ellos son hijos de familias
desplazadas por la violencia. La directora administrativa de Notas de Paz, Marcela Piedrahita,
manifestó que la idea es llegar a 2010 con 150 niños -que es la
cantidad necesaria para una sinfónica- tocando y conformar dos
grupos similares en Terrón Colorado y Siloé, otros dos barrios
marginales de Cali, "pero para eso hacen falta más recursos". Scarpetta precisó que el presupuesto por cada menor es de 2.600
euros anuales, mientras el correspondiente a profesores y personal
administrativo no baja de los 113.000 euros por año. Para recaudar fondos para esta iniciativa, Notas de Paz se
presentará hoy para 300 personas en un concierto de pago. "A mi mamá le gusta que yo esté acá porque aprendo muchas cosas y
porque no ando en la calle como antes", dijo Julieth Vidal, de 14
años, una de las alumnas más destacadas al violonchelo, un
instrumento que hace diez meses no conocía. Para John Alexander Arias, de 15 años y también integrante de la
orquesta, la posibilidad de que sus padres lo vean tocar en público
lo alegra pero también lo pone nervioso. Arias sueña con estudiar música a nivel superior dentro de unos
años, cuando Notas de Paz pueda ofrecer también becas a quienes
prefieran tocar un instrumento en vez de empuñar un arma. EFE ap/fer/joc/rt (con fotografías)
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